![]() |
| Maja vestida-Maja desnuda. Francisco de Goya. |
Y ahí estaba yo... mirando hacia el suelo, sonrojada, caminando muy rápido, evitando contacto visual, ver... ser vista. Tenía unas 20 mujeres completamente desnudas a mi alrededor, mientras yo trataba de desvestirme como podía, haciendo maromas debajo de una toalla, tratando de quitarme la ropa sudada, para poder ducharme,- dios!!! luego tendré que practicar contorsionismo debajo de ésta diminuta toalla blanca, para vestime con ropa limpia despues de la ducha... además, no puedo mirar, no puedo hablar, siento verguenza, mucha... de qué??
Parecía una de esas pesadillas reflejo de inseguridades: Cuando se sueña que se está desnudo, o se caen los dientes en medio de un discurso público... pero no, era real! ahí seguía yo, atrapada por verguenza e incapáz de desvestirme para tomar una merecida ducha después de hacer ejercicio.
La primera vez que vi el fenómeno fue en el Parque Tayrona, que es un paraíso natural, ubicado en la costa Atlántica Colombiana, entré a una de las malocas de baños publicos que estaba al lado de un camping... acampar en medio de la playa y la selva tropical.. una de esas cosas que antes solo hacían los hippies extranjeros, y ví un grupo de mujeres bañandose, tranquilamente, todas desnudas, con total naturalidad... mi mamá me hizo salir corriendo! -Esa gente de Europa está muy loca, me dijo.
Yo nunca he tenido ningún real problema a la hora de estar desnuda, no tengo complejos con mi cuerpo y de hecho me siento muy cómoda. Recuerdo que trataba de broncearme en mi casa, con lo menos que podía, para evitar las marcas del vestido de baño que nunca me han gustado, mientras mi abuela, buscaba cualquier cosa para cubrirme y decía 700 veces que me iba a dar cáncer de piel, evidentemente le molestaba que andara por la casa "empelota", pero para mi mamá y mis hermanos nunca ha sido cosa del otro mundo. Aunque de vez en cuando, escuchara un ... -Siga durmiendo así, decía mi mamá, ya va a ver como queda de bonita donde haya un temblor de tierra!
La relación con nuestro cuerpo es una de las muchas cargas culturales que llevamos a nuestras espaldas... Y aunque nunca me he considerado admirablemente recatada ni mucho menos mojigata, no podía quitarme la verguenza de tener que desvestirme frente a tanta gente que no conocía y que ni siquiera se habían tomado la molestia de invitarme a una copa de vino!
Le pregunté a una amiga alemana: -es normal, que en los gimnasios o baños públicos toda la gente esté desnuda? Ella se rió pensando que era una broma... -Pues claro! Te vas a bañar con la ropa puesta?? -No! pero, porque no ponen puertas? -Para qué? tienen algo que tú no tengas??-La verdad es que sí, he visto formas y cortes hitlerianos muy novedosos.
Sin embargo, sabía que ella tenía toda la razón.
Recordé una gira con la orquesta a la ciudad de Cartagena de Indias muchos años atrás, no nos quedamos en hoteles, sino en buques de la armada colombiana. Un buque para niños, y otro para niñas. Las duchas de los niños no tenían cortinas, las nuestras tenían unas cortinitas transparentes. Los hombres no tuvieron problemas, después de hacerse bromas pesadas como siempre, perdieron la emoción y se bañaban tranquilitos... Nosotras no ...fue un completo caos. Nos demorábamos horas en estar listas, porque teníamos que cubrir cada ducha con toallas, hacer contorsionismo, vestirnos en esquinas... a ninguna se le ocurrió, simplemente secarse y vestirse frente a las demás! que horror hubiera sido! desnudas frente a otras, jamás!
Es curioso, que ese temor a la desnudez no se refleje en la forma de vestir! en las culturas latinoamericanas no tenemos problema en usar ropa muy ajustada, escotes muy profundos, demasiado, diría yo. Sin embargo, tenemos ese tabú, enorme, frente a nuestra desnudez. En Europa las mujeres se exhiben menos en la calle, se cubren más, se maquillan menos, son más naturales, por eso tal vez, son mas naturales al estar sin nada encima.
Ahí estaba yo, con mi cabeza dando mil vueltas, sosteniendo la toallita...lo decidí con firmeza, con fuerza del corazón, decidí arrojarla al suelo con ganas...la tiré al piso, y caminé desnuda, en medio de todas aquellas perfectas desconocidas, con la frente en alto, con una sonrisa en la cara, con pasos lentos, disfrutando mi momento de liberación, escuchando pompa y circuntancia http://www.youtube.com/watch?v=52jHEw36fkE en mi cabeza. Llegue hasta la ducha, nada pasó, nadie me vio, nadie entendió la graduación de mojigatería por la que acababa de pasar.
No invito al nudismo ni al exhibicionismo, sino a la naturalidad, a la pérdida del misterio de nuestra desnudez, frente a situaciones en que se es normal estar desnudo, como darse un baño. Sigo pensando en mi cuerpo como sagrado, como mi nave de transporte dentro de éste mundo, lo cuido, lo quiero, y por eso mismo no debo avergonzarme de él, ni seguirlo atando a tabués e inseguridades.
Hoy, practico esa ceremonia casi todos los días...ya no tiene misterio, ya no camino sagradamente hasta la ducha, ni me contorsiono debajo de toallitas, ya es cotidiano. Y así de normal, pensé que pasaría si llego a mi país a caminar desnuda en medio del baño del gimnasio... jejejeje seguro les contaré en algún blog del futuro.
